Así lo especificó la ONU en un documento sobre la situación en esa isla caribeña.
Al menos 590 murieron durante operaciones policiales, indicó la BINUH en un informe. Parece ser que varios no estaban implicados en la violencia de bandas, algunos tenían movilidad reducida, y al menos 141 fueron asesinados por grupos de justicia parapolicial.
La mayor parte de la violencia se registró en la capital, Puerto Príncipe, mientras que al menos 438 personas fueron secuestradas en todo el departamento del Oeste y en la región agrícola de Artibonite. Las zonas portuarias de la capital, La Saline y Cite Soleil, vivieron las agresiones a gran escala más prolongadas.
Los miembros de las bandas continuaron perpetrando violaciones contra mujeres y niñas en barrios rivales, así como en cárceles y campos de desplazados, según el informe.
Según estimaciones de la ONU, cientos de miles de personas han sido desplazadas internamente por las bandas. A pesar de las críticas del organismo mundial, países como Estados Unidos y la vecina República Dominicana siguen deportando migrantes a Haití.