Tras seis meses sin negociaciones, el Gobierno cerró un acuerdo paritario para el personal de casas particulares. Se definieron aumentos escalonados, sumas fijas no remunerativas y una revisión para octubre.
Según se informó, el incremento se compone de un 3,5% aplicado sobre los valores de enero, más tres subas del 1% correspondientes a los meses de julio, agosto y septiembre. A esto se suma una suma fija no remunerativa para quienes trabajen más de 16 horas semanales: $10.000 en julio y $9.500 en los dos meses siguientes.
Para quienes cumplen entre 12 y 16 horas por semana, el bono será de $7.000 en julio y $6.000 en agosto y
septiembre. Aquellas que trabajen hasta 12 horas semanales recibirán un adicional de $4.000 mensuales.
Desde este mes, los nuevos salarios mínimos quedaron establecidos de la siguiente manera:
Los supervisores o supervisoras con retiro deben cobrar al menos $430.878 por mes, mientras que sin retiro el monto asciende a $479.950.
En el caso de los cocineros y cocineras, el salario mínimo es de $400.310 con retiro y $445.613 sin retiro.
Para los caseros, que no cuentan con la modalidad de retiro, el haber mínimo se fijó en $390.567.
Quienes se desempeñan en asistencia y cuidado de personas cobrarán $390.567 con retiro y $435.246 sin retiro.
El personal para tareas generales –la categoría más frecuente en el país– tendrá un piso de $351.233 si trabaja con retiro y $390.567 si lo hace sin retiro.
Estos valores corresponden al salario básico, al que deberá sumarse el bono correspondiente según la carga horaria. Por ejemplo, una trabajadora para tareas generales con retiro y jornada completa deberá percibir como mínimo $361.233 en julio.
El acuerdo se da en un contexto de alta inflación y pérdida del poder adquisitivo, y representa una actualización clave para un sector que emplea a más de 1,2 millones de personas en todo el país, muchas de ellas en condiciones informales o parcialmente registradas.