La capital china ha logrado consolidar el “cielo azul” como una realidad cotidiana para sus habitantes.
El reporte destaca que la densidad promedio anual de PM 2,5 (las partículas más dañinas para la salud) cayó a 27 microgramos por metro cúbico, lo que representa un descenso del 11,5% respecto al año anterior y la primera vez que este indicador se sitúa por debajo del umbral de los 30 microgramos.