El Gobierno movilizó 40 mil policías y pensó en poner un toque de queda para frenar la oleada de violencia. Los manifestantes provaron 2.500 incendios y hubo saqueos en los principales comercios.
El motivo que desencadenó esta nueva oleada en Francia fue la muerte de Nahel, un joven repartidor de 17 años, que fue disparado por un policía directo al corazón cuando intentaba huir en un control de tráfico.
Los manifestantes llevan más de cuatro días expresando bronca por la discriminación, injusticia, racismo y desconfianza que tiene la policía con los ciudadanos. Estos son los “motores de la revuelta” que preocupan a las autoridades del Gobierno.
En las imágenes que se vuelven virales en las redes sociales podemos que se realizaron incendios, (más de 2.500 focos según medios internacionales), algunos manifestantes llegaron a robar colectivos de línea y los saqueos a pequeños y grandes comercios fueron la norma.
No es la primera “revuelta” que enfrenta Francia. Hace años el país es azotado por la furia de las calles. El gobierno de Emmanuel Macron está totalmente debilitado luego de la votación de la reforma jubilatoria.