Bajo el lema “Un espíritu de diálogo”, la 56.ª reunión anual reúne a 3.000 líderes globales para enfrentar la fragmentación geoeconómica, el despliegue de la IA y la crisis climática.
En un contexto definido por su presidente, Borge Brende, como el "más complejo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial", la cumbre busca tender puentes en un mundo fracturado por la competencia entre potencias y la inestabilidad económica.
El evento de cinco días convoca a una cifra récord de jefes de Estado y de Gobierno (64 confirmados), incluyendo al presidente estadounidense Donald Trump, quien asiste con la mayor delegación de su historia, y al mandatario argentino Javier Milei, quien busca consolidar su agenda liberal tras los acuerdos alcanzados con Washington.