La provincia suroccidental transformó su producción cafetera en una industria premium con fuerte inserción internacional y apuesta tecnológica.
Más de un siglo pasó desde que un misionero francés llevó la primera semilla a la aldea de Zhukula, en Dali, hasta que la bebida se convirtió en hábito cotidiano entre consumidores chinos.
Hoy, Yunnan aprovecha condiciones naturales excepcionales —alta altitud, baja latitud y amplias variaciones térmicas— que dan al café un perfil sensorial único, con acidez rica, aroma delicado y notas afrutadas.