Después de que el DNU 70/23 mordiera el polvo en el Senado, el oficialismo ejercita su muñeca política y procura tender puentes con los moderados en el Parlamento. ¿Se acordó tarde Milei?
Luego de que el mega DNU 70/23 mordiera el polvo en el Senado, comenzaron a desfilar por los pasillos de la Casa Rosada diputados de la oposición (dialoguista), convocados por el ministro del Interior, Guillermo Francos, en vísperas de lo que podría ser el envío al Parlamento de un nuevo proyecto de Ley Ómnibus, junto con el probable tratamiento de aquel decreto.
La primera versión de la llamada Ley de Bases fracasó justamente en el Congreso por impericia del oficialismo, como sucedió en las últimas horas con el DNU, que se discutió en la Cámara alta sin que La Libertad Avanza (LLA) hubiera logrado reunir (léase, seducir) la cantidad de votos necesarios para su aprobación, por lo que terminó siendo rechazado.
Si bien en principio ese decreto se mantiene vigente, en tanto y en cuanto la cámara de Diputados no lo trate y le baje el pulgar eventualmente también, el revés sufrido por LLA en el Senado volvió a poner bajo escrutinio la capacidad del Gobierno para gestionar acuerdos que le permitan, en efecto, impulsar las políticas que Milei considera indispensables para empezar a revertir la crisis de la Argentina.