En el aeropuerto, una mujer vestida tradicional ofreció al Papa yogur sólido, un gesto de bienvenida habitual en aquel país. Luego, el Sumo Pontífice descansó
El avión que transportaba a Francisco y su séquito aterrizó después de un vuelo nocturno de casi 10 horas, y el Papa, que tiene 86 años y necesita una silla de ruedas, estuvo descansando el resto del día.
Su primer compromiso será el sábado, cuando asista a una ceremonia oficial de bienvenida y se dirija a líderes gubernamentales y diplomáticos.
En el aeropuerto, una mujer vestida tradicional ofreció al Papa yogur sólido, un gesto de bienvenida habitual en Mongolia, antes de que lo condujeran junto a una guardia de honor vestida con ornamentados uniformes azules y rojos y sosteniendo rifles.
Aparte de las banderas de Mongolia y del Vaticano en postes en la carretera, y el tráfico atascado por el paso de su caravana, apenas había señales de que el Papa estaba en la ciudad.