El líder de ATE, Rodolfo Aguiar, fue recibido en audiencia privada en el Vaticano. En el encuentro, se discutieron las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei y su impacto en los trabajadores estatales.
La reunión, que se mantuvo en reserva hasta su conclusión, fue gestionada por Carlos Custer, histórico dirigente de ATE y exembajador argentino ante la Santa Sede. Durante el diálogo, el líder sindical destacó que el gobierno libertario ha generado un "costo social muy alto" y denunció un proceso de “desmantelamiento” del Estado, con despidos masivos y una reducción de su presencia en las provincias.
Crítica a las políticas de ajuste
Aguiar afirmó que “el Gobierno niega la justicia social y crecen las desigualdades”, señalando que los trabajadores estatales enfrentan un “fuerte ataque” y que el Estado “ya no cumple con su rol de articular el bien común y promover el desarrollo humano”. Ante este escenario, el sindicalista solicitó que el Papa adelante su viaje a Argentina: “Le pedimos que no lo demore más porque hay un pueblo sufriente deseoso de su llegada”.El Papa, quien atraviesa un cuadro de bronquitis, compartió con Aguiar una experiencia personal que ilustra el impacto de la crisis económica. Según relató el sindicalista, Francisco mencionó que a su hermana Elena, quien enfrenta problemas de salud, le triplicaron el precio de sus medicamentos en un año.
El encuentro también sirvió para que Aguiar hiciera un pedido directo al pontífice en relación con el presidente argentino: “Le pedimos que rece por Milei para que lo haga mejor persona. Construye con odio, sus discursos son violentos y siembra resentimiento. Su estrategia es la confrontación permanente”, expresó el dirigente de ATE.
El respaldo del Papa y la preocupación por el avance del neoliberalismo
En la reunión, Aguiar y la secretaria adjunta de ATE, Mercedes Cabezas, entregaron un informe crítico sobre las políticas del gobierno argentino. El documento detalla las consecuencias del modelo económico de Milei, incluyendo el aumento de la pobreza, la precarización laboral y el deterioro de los servicios públicos.Cabezas también advirtió sobre el avance del fascismo en la región y las posibles repercusiones de las políticas de ajuste en los derechos laborales. “Genera preocupación la intención de este Gobierno y de otros de avanzar en contra de los derechos conseguidos por la clase trabajadora”, manifestó.
El Papa respaldó la lucha de los trabajadores estatales y enfatizó el papel fundamental del Estado en la protección de los sectores más vulnerables. “Nos dijo que el trabajo es familia, que la familia no se concibe sin trabajo y que, por lo tanto, atentar contra los puestos de empleo es menoscabar a las familias”, relató Aguiar.