El presidente Bernardo Arévalo busca con esta medida poder controlar a las pandillas.
La medida busca otorgar facultades extraordinarias a las fuerzas de seguridad para desarticular a las pandillas, principalmente al Barrio 18, tras un fin de semana marcado por motines carcelarios y ataques coordinados en las calles.
En un mensaje a la nación, Arévalo aseguró que el Estado ha recuperado el control total de las tres cárceles que se encontraban amotinadas (Renovación I, Fraijanes II y el Preventivo de la zona 18), logrando la liberación de todos los rehenes sin bajas entre el personal penitenciario.
No obstante, denunció que los ataques contra la Policía Nacional Civil (PNC) fueron una "represalia cobarde" de las estructuras criminales ante la firmeza del Gobierno.