Los niveles de dióxido de carbono son alarmantes.
El informe, realizado por el Ministerio de Medio Ambiente ucraniano y varias ONG climáticas, señala que su estimación incluye tanto las emisiones ya liberadas como las que se
producirán durante los trabajos de reparación tras la destrucción causada por la invasión que arrancó en febrero de 2020.
En él se exponen algunas de las principales actividades emisoras de carbono provocadas por los combates.
"Miles de millones de litros de combustible utilizados por los vehículos militares, casi un millón de hectáreas de campos y bosques incendiados, cientos de estructuras petrolíferas y de gas voladas por los aires, y enormes cantidades de acero y cemento utilizadas para fortificar cientos de kilómetros de líneas del frente", señaló.