Se sospecha que un error humano pudo haber propiciado el escenario para que se produjera la tragedia que costó la vida de cinco personas.
Las 379 personas que viajaban a bordo del Airbus A350 de Japan Airlines (JAL) se salvaron de milagro tras estallar en llamas la aeronave al chocar el martes con una turbohélice De Havilland Dash-8 de la Guardia Costera poco después de aterrizar en el aeropuerto de Haneda.
Pero cinco de los seis tripulantes de la Guardia Costera que respondían a un gran terremoto en la costa occidental murieron, mientras que el capitán, que escapó de los restos, resultó gravemente herido.
Este tipo de colisiones en pista, antaño un problema de seguridad recurrente, se han vuelto mucho menos frecuentes, dicen los expertos en aviación, gracias a la moderna tecnología y procedimientos de seguimiento en tierra.
Las autoridades japonesas afirman que la causa del accidente no está clara.