La nueva herramienta busca cerrar "brechas críticas" en la atención a sobrevivientes en América, donde una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia.
Ante los persistentes altos niveles de violencia -se estima que una de cada tres mujeres en la región ha sufrido violencia física o sexual-, este instrumento basado en evidencia ofrece al sector de salud pública un mecanismo práctico para evaluar sus servicios en clínicas y salas de emergencia.
Su objetivo principal es identificar brechas críticas en la atención posterior a una violación y fortalecer la respuesta del personal.