La plusmarca estaba a punto de cumplir 37 años sin ser superado; alcanzó los 2,10m.
“Me siento fantástica porque ha sido un salto increíble y encima he conseguido hacerlo en mi primer intento”, señaló la ucrania luego de establecer la nueva marca y reconoció: “Mi entrenador me dijo que tal vez debería dejarlo porque se acercan los Juegos Olímpicos, pero yo sentía por dentro que podía hacerlo y, para ser sincera, quería intentar el récord del mundo. Y lo conseguí en mi primer intento”.
Kostadinova no fue tan sorprendente. El año anterior, en 1986, ya había igualado el récord del mundo de su compatriota Lyudmilla Andonova (2,07m) y seis días más tarde se lo apropió con un salto de 2,08m. Su última mejora llegó en una tarde memorable durante el Campeonato del Mundo de Roma con el Estadio Olímpico abarrotado de público.
Mahunchikh ganó el concurso con 2,03m y pidió a los jueces que pusieran el listón en 2,07m, un centímetro por encima de su marca personal, renovada al segundo intento. Entonces ya se atrevió con el récord del mundo y lo saltó en el primer intento.
Fuente: La Nación