Cinco personas murieron en operaciones de rescate mientras que un nuevo tifón amenazaba el norte de China.
Otras 18 personas continuaban desaparecidas, incluyendo un rescatista, indicó en conferencia de prensa Xia Linmao, vicealcalde de la capital china.
Los fallecimientos estuvieron relacionados principalmente con desastres causados por los aguaceros, como inundaciones y derrumbes de viviendas.
Del 29 de julio al 2 de agosto, la ciudad fue azotada por lluvias torrenciales generadas por el tifón Doksuri, las cuales fueron las más fuertes desde que comenzaron a llevarse registros hace 140 años.