El pontífice advierte de que la IA “no puede considerarse moralmente neutra” y reclama marcos jurídicos y supervisión independiente frente a la concentración del poder tecnológico.
La encíclica fija la postura de la Iglesia ante lo que el propio pontífice describió, días después de su elección, como el mayor desafío de la época. No es un tratado técnico ni una condena de la tecnología, cuyo valor reconoce, sino una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia. León XIV firmó el texto el 15 de mayo, en el 135.º aniversario de la Rerum Novarum de León XIII, el documento de 1891 que respondió a la Revolución Industrial y del que el actual papa toma nombre y referencia.
Su tesis es que las innovaciones tecnológicas “pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión”. La IA, escribe, “alimenta la brecha entre los incluidos y los excluidos”.
Fuente: Infobae