Sucedió en un local de barrio Nueva Córdoba. Las cámaras de seguridad registraron cómo las prendas caían de un perchero y desaparecían.
En uno de los comercios no podían entender cómo le desaparecían las prendas. Cuando fueron a ver los videos grabados observaron que un perchero se movía y la ropa caía por arte de magia. Sin embargo, no había nadie en el interior y las puertas tampoco estaban forzadas.
¿Un fantasma? Resulta que no. Los ladrones desarmaban una rejilla de ventilación que daba a la calle, metían la mano y se presume que con un gancho cazaban la ropa colgada y se la llevaban. Antes de huir, volvían a colocar la rejilla.
De acuerdo a lo que contó la dueña a Arriba Córdoba, le robaron 17 pantalones y tres vestidos. Lo mismo les sucedió a al menos otros tres comercios de la zona.