Manifestantes ambientales son habitualmente arrestados y juzgados.
Nuevas leyes estrictas restringen el derecho a protestar, subrayó un informe de la agencia de noticias norteamericana Associated Press.
El gobierno conservador sostiene que las leyes impiden que los activistas extremistas dañen la economía y alteren la vida cotidiana.
Los críticos alegan que los derechos civiles se están erosionando sin suficiente escrutinio por parte de los legisladores ni protección de los tribunales.
Señalan que los arrestos generalizados de manifestantes pacíficos, junto con el de funcionarios del gobierno que etiquetan a los activistas ambientales como extremistas, marcan un cambio preocupante para una democracia liberal.