Cientos de personas irrumpieron en la embajada del país nórdico y le prendieron fuego. Son seguidores del poderoso clérigo chiíta Muqtada al-Sadr.
El ministro de Relaciones Exteriores de Suecia, Tobias Billstrom, informó que el personal de la embajada estaba a salvo, pero que las autoridades iraquíes habían fallado en su responsabilidad de proteger la embajada de acuerdo con la Convención de Viena.
El gobierno iraquí condenó enérgicamente el incendio de la embajada sueca, según un comunicado de la oficina del primer ministro iraquí, Mohammed Shia Al-Sudani, que lo declaró una violación de la seguridad y se comprometió a proteger las misiones diplomáticas.
Pero Bagdad también "informó al gobierno sueco... que cualquier repetición del incidente relacionado con la quema del Sagrado Corán en suelo sueco requeriría la ruptura de relaciones diplomáticas", reza el comunicado.
Billstrom señaló que lo que sucedió fue "completamente inaceptable y el Gobierno condena enérgicamente estos ataques". Y agregó: "El Gobierno está en contacto con representantes iraquíes de alto nivel para expresar nuestra consternación".