El presidente de Bielorrusia, que se había ofrecido a acoger al líder de Wagner tras la rebelión de un mes atrás, señaló que estaría en San Petesburgo.
Lukashenko ayudó a negociar un acuerdo para poner fin a una rebelión el mes pasado, el desafío más grave para Putin en sus 23 años en el poder, según el cual se suponía que Prigozhin retiraría a sus mercenarios y se mudaría a Bielorrusia a cambio de que el presidente ruso retirara los cargos.
Pero en comentarios que generaron dudas sobre el acuerdo, Lukashenko señaló que Prigozhin y sus combatientes todavía estaban en Rusia y que era posible que no se mudaran a Bielorrusia.