El cambio de fecha, para dejar de celebrar la festividad el 7 de enero, fue aprobada por el Parlamento para alejarse de las costumbres compartidas con Moscú.
La nueva fecha de la celebración cristiana, determinada en función del calendario gregoriano, fue aprobada por el Parlamento ucraniano en julio y promulgada por el presidente Volodimir Zelensky.
“El pueblo ucraniano ha estado sometido durante mucho tiempo a la ideología rusa en casi todas las esferas de la vida, incluso con el calendario juliano y la celebración de la Navidad el 7 de enero”, afirmaba el proyecto de ley.
Pero “el poderoso renacimiento de la nación ucraniana se prosigue” y “la lucha continua y fructífera por su identidad contribuye a la toma de conciencia y al deseo de cada ucraniano de vivir su propia vida, con sus propias tradiciones, sus propias fiestas”, agregaba.