Se trata de Enrique Tarrio, un estadounidense hijo de cubanos, quien recibió la pena más alta por ese episodio en enero de 2021
Tarrio, hijo de emigrantes cubanos, fue condenado por varios delitos, entre ellos conspiración sediciosa, en relación con su papel en la planificación del asalto al Capitolio, cuando miles de seguidores del entonces presidente republicano trataron violentamente de impedir que el Congreso certificara los resultados de unas elecciones en las que Trump alegó que hubo fraude generalizado.
Los fiscales federales pidieron al juez de distrito Timothy Kelly que imponga una pena de 33 años de prisión a Tarrio, quien no estuvo presente en el Capitolio el día de los actos violentos porque otro juez le había ordenado que se mantuviera fuera de Washington.
Sin embargo, los fiscales afirmaron que ayudó a dirigir el ataque desde Baltimore.