Fue lo que dijo un hombre al que le habían robado, y que conocía al ladrón.
Entre lo que faltó citó un perro de raza Pitbull de un año de edad, un disco de arado, un par de cajones con envases de cerveza y gaseosa, una mesita de hierro, y una fuente de cemento tipo bacha de baño, que se hallaban en el patio.
Posteriormente, acudió nuevamente a la citada sede policíaca, y agregó que sabía dónde se encontraban sus cosas, y quién la había vendido.
Acto seguido, optó por no hacer conocer el nombre del ladrón.
Cuando se lo invitó a que suministre la identidad de dicha persona, a fin de lograr la detención y recupero de lo malhabido, se negó a hacerlo argumentando que no tenía tiempo para perder, y sentenció que iba a recuperar las cosas por su cuenta.