Momentos de extrema tensión se vivieron durante el Torneo Nacional de Baby Fútbol a raíz de un grave episodio de violencia ocurrido en una de las sedes del certamen, lo que generó profunda preocupación entre los organizadores y la comunidad deportiva.
La situación se descontroló rápidamente cuando, en medio de los intentos por calmar el conflicto, se produjo una gresca en el centro del campo de juego. En ese contexto, jugadores del equipo Niño Feliz, de entre 12 y 13 años, participaron en la agresión al árbitro del partido, lo que obligó a las autoridades a suspender el encuentro de forma inmediata.
Ante la gravedad de los hechos, la organización del torneo resolvió otorgar el triunfo a River Plate de San Francisco y descalificar a Niño Feliz de la competencia, remarcando la necesidad de erradicar este tipo de conductas de los espacios deportivos destinados a niños y niñas.