En los primeros días de gestión, la suba de precios licuó ingresos y si bien favoreció las cuentas públicas impactó en los bolsillos de la población más vulnerable.
A diferencia de 2001 cuando se redujo las jubilaciones y pensiones un 13% sobre el valor nominal (el recibo que decía $ 100 pasó a decir $ 87), el ajuste inflacionario opera en forma inversa. La pérdida de poder adquisitivo se da porque lo que valía $ 100 pasa a valer $ 113 y el ingreso no se modifica.
En el primer caso el gobierno sigue cobrando el mismo nivel de impuestos, y en el segundo cobra por $ 113 teniendo que pagar los mismos $ 100 del mes anterior.
Este mecanismo fue el que se produjo en diciembre durante los primeros días de gestión de Javier Milei, y en especial después de la devaluación.
Un estudio de la consultora Analytica precisó que “en diciembre, el gasto real devengado sin estacionalidad (descontada la inflación) disminuyó un 31% respecto de noviembre, y 33,8% en términos interanuales”.
“Si bien no se observó un recorte en términos nominales, la inflación mensual de 25,5% implicó una importante licuación (perdída)”, indicó el trabajo.